El Secreto de una Vida Plena: Lecciones de 85 Años de Investigación Humana

Cuál es el secreto de una vida feliz? Esta es una de las preguntas más importantes que la humanidad se ha planteado. Si bien la riqueza y el éxito profesional son prioridades claras (en una encuesta de 2018, cerca del 55% de los estudiantes universitarios deseaba el éxito profesional y el 83% aspiraba a ser rico), la evidencia científica sugiere que estos logros no aumentan la felicidad de manera sustancial a largo plazo. De hecho, estudios sobre ganadores de lotería revelan que, pasada la euforia inicial, muchos no son más felices que el resto de las personas; algunos incluso son más infelices debido al aislamiento social que experimentan.

Para descubrir qué es lo que realmente promueve el bienestar, los investigadores han recurrido a métodos que superan la limitada y a menudo poco confiable memoria humana (que almacena recuerdos reconstruidos). La mejor forma de estudiar la felicidad es seguir a las personas a lo largo de toda su vida, registrando sus decisiones y el impacto que estas tienen en su bienestar.

El Estudio de Harvard sobre el Desarrollo Adulto

Existe un estudio que ha seguido este riguroso camino: el Estudio de Harvard sobre el Desarrollo Adulto. Este estudio, que se lleva a cabo desde 1938, ha durado 85 años y ha pasado de generación en generación de investigadores, siendo actualmente dirigido por Robert Waldinger. Hasta donde se sabe, es el estudio de desarrollo humano más largo y profundo jamás realizado.

El estudio comenzó originalmente como dos investigaciones separadas:

1. El primer grupo siguió a 268 jóvenes de Harvard, hombres blancos, para analizar su desarrollo al inicio de la vida adulta. Esta es considerada una de las limitaciones iniciales del estudio.

2. El segundo grupo analizó a 456 chicos de secundaria de las familias más pobres y desfavorecidas de Boston.

Finalmente, ambos estudios se fusionaron en el Estudio de Harvard sobre el Desarrollo Adulto.

A lo largo de las décadas, los investigadores han entrevistado a los participantes y les han realizado exámenes físicos exhaustivos. Los participantes crecieron y entraron en todas las esferas de la vida, convirtiéndose en doctores, abogados, obreros fabriles, y uno incluso llegó a ser presidente de Estados Unidos. Cada dos años, se les preguntaban detalles sobre su vida, desde su profesión y matrimonio hasta su salud física y mental.

Aunque comenzó con solo 724 participantes, con el tiempo también se incluyó a sus esposas e hijos, sumando entre 2500 y 3000 personas en total. Con la mejora de la tecnología, los métodos de recolección de datos se han vuelto muy sofisticados, incluyendo análisis de ADN, ARN mensajero, y pruebas de estrés para medir la recuperación de la frecuencia cardíaca y el cortisol (depositado en el cabello como medida a largo plazo).

Las Dos Grandes Enseñanzas para una Vida Feliz

Tras 85 años de investigación longitudinal, se han extraído dos conclusiones monumentales sobre cómo lograr una vida sana y feliz.

1. Cuidar la Salud Física

La primera enseñanza es fundamental, aunque no sorprendente: cuidar la salud física tiene beneficios enormes, no solo en la longevidad, sino en el tiempo que la persona se mantiene sana. Esto incluye comer bien, ejercitarse regularmente, evitar el abuso de drogas y alcohol, no fumar, y buscar atención médica preventiva.

El ejercicio es particularmente importante. Un estudio taiwanés de 416,000 personas sanas encontró que la gente que se ejercita solo 15 minutos al día tiene un 14% menos de riesgo de morir y 3 años más de esperanza de vida. Cada 15 minutos adicionales de ejercicio reducen el riesgo de muerte en un 4% extra. La actividad física también protege la salud cognitiva, asociándose con un riesgo 35% menor de deterioro cognitivo y 14% menor de demencia.

2. La Importancia de las Relaciones

El hallazgo más sorprendente es que las relaciones no solo nos mantienen más felices, sino también más sanos y nos ayudan a vivir más.

Este punto se desglosa en tres lecciones cruciales:

A. Las Relaciones son Excelentes para la Salud

Las relaciones sociales fuertes están directamente vinculadas a la supervivencia. Un análisis de 148 estudios (con más de 300 participantes) encontró que la gente con lazos sociales más fuertes tenía un 50% más de probabilidad de sobrevivir en un año determinado. El matrimonio, en particular, tiene un impacto amplio en la longevidad, con estudios que sugieren que los hombres casados viven 12 años más en promedio, y las mujeres casadas 7 años más que sus contrapartes no casadas. Este efecto se debe a que las personas en relaciones íntimas tienden a cuidarse mutuamente y a mantenerse saludables.

Por otro lado, el aislamiento y la soledad representan un peligro significativo para la salud. La investigadora Julianne Holt-Lunstad estima que sentirse aislado es tan peligroso como fumar medio paquete de cigarrillos al día o como la obesidad. De hecho, las relaciones sociales deficientes se asocian con un riesgo 29% mayor de enfermedades cardíacas y 32% mayor de apoplejías.

La soledad es ahora una emergencia de salud pública, especialmente entre los jóvenes. Es importante destacar que la soledad es la experiencia subjetiva de estar menos conectado de lo que se desea, siendo distinta a simplemente estar solo (la capacidad de estar contento estando solo es una habilidad importante).

B. La Calidad Supera a la Cantidad

La segunda lección es que no se trata de cuánta gente se conoce, sino de la calidad de las relaciones cercanas. Un matrimonio malo puede ser peor para la salud que el divorcio.

Al analizar la información de los participantes del estudio de Harvard que llegaron a los 80 años, los investigadores se preguntaron qué factores a la edad de 50 predijeron mejor quién sería feliz y saludable a los 80. Contrariamente a lo que se creía (que serían la presión arterial o el colesterol), el factor predictivo más fuerte fue la satisfacción en la relación marital.

Además, las relaciones seguras también protegen el cerebro. Aquellos a los 80 años que sienten que pueden confiar en su pareja mantienen sus recuerdos nítidos por más tiempo, mientras que quienes se sienten solos pierden sus recuerdos más rápido. La soledad aumenta el riesgo de demencia y la tasa de deterioro cognitivo es 20% mayor en las personas que se sienten solas.

C. Las Relaciones Regulan el Estrés

La mejor hipótesis sobre el porqué las relaciones son tan saludables es que actúan como reguladores emocionales o reguladores del estrés.

Cuando enfrentamos un evento estresante, el cuerpo activa la reacción de lucha o huida: la presión arterial se eleva, la respiración se acelera y los niveles de hormonas del estrés aumentan. La clave es que el cuerpo debe poder volver al equilibrio. Si una persona puede llegar a casa y encontrar a alguien con quien hablar, su cuerpo se calma. Las personas aisladas, sin embargo, tienen más probabilidades de permanecer en un estado de reacción crónica de lucha o huida. Este estado crónico mantiene altos los niveles de cortisol y la inflamación, lo que desgasta gradualmente los sistemas del organismo. Este mecanismo puede predecir enfermedades coronarias, artritis y diabetes tipo 2.

Reflexiones sobre el Éxito y el Dinero

Aunque la riqueza definitivamente es un factor importante, el estudio demostró que las «insignias de éxito» no son la clave para una vida significativa. El trabajo significativo sí contribuye a la felicidad.

Cuando los participantes de Harvard llegaron a los 80 años y se les preguntó de qué estaban más orgullosos, la mayoría mencionó algo relacionado con sus relaciones (haber sido un buen amigo, mentor o padre), y nadie mencionó haber amasado una fortuna o ganado un premio Nobel (a pesar de que algunos lo hicieron). El mayor arrepentimiento, particularmente entre los hombres de la generación de la Segunda Guerra, fue no haber pasado más tiempo con la gente que querían debido a un exceso de trabajo.

En cuanto al dinero y la felicidad, investigaciones recientes sugieren que, aunque un ingreso mayor se asocia generalmente con mayor bienestar, los aumentos de felicidad varían según el nivel de ingreso inicial de la persona. Mientras que debajo de un umbral de aproximadamente $100,000 anuales un ingreso mayor se asocia con más felicidad en todos los grupos, por encima de ese umbral, las personas más felices son las que más ganan con el aumento de ingresos, mientras que las personas más infelices no experimentan un aumento.

El Hábito de la Conexión

Si las relaciones son tan cruciales, ¿por qué es tan difícil darnos cuenta de su importancia? La razón es que las damos por sentadas, como el aire que respiramos. Desafortunadamente, existe una tendencia social preocupante: la interacción social con amigos ha disminuido drásticamente, pasando de 60 minutos al día en 2003 a solo 20 minutos al día en 2020, siendo reemplazada a menudo por interacciones en línea de menor calidad.

Para cultivar la felicidad, la ciencia aconseja ver las relaciones como una rutina de ejercicios: un hábito constante. La gente que fue más feliz y saludable hizo de la conexión un hábito, manteniéndose en contacto constante semana a semana a través de llamadas telefónicas, paseos o actividades.

La clave es no ignorar este aspecto de la vida. La vida de las personas puede cambiar en direcciones positivas cuando menos lo esperan, incluso a una edad avanzada. Por ejemplo, un hombre que no tenía un buen matrimonio ni amigos, al jubilarse se inscribió en un gimnasio y encontró un grupo de amigos que se convirtió en su «tribu».

En resumen, mientras que la riqueza es definitivamente un factor importante, la base de una vida plena radica en crear conexiones profundas con la gente y cultivar relaciones sólidas con la pareja, amigos, familia y comunidad